
Empecé a sentir que estaba muerto por dentro, vacío, sentí que no había para que seguir. Pasaron los años en vano, lo perdí todo, y ahora la vida se hace cada día mas difícil, pensé en dejarme morir, abandonar todo, pero encontré un nuevo camino, algo insospechado.
Sucedió de manera casual el cambio en mi vida, atrapado en la oscuridad a la que me sometí, esperando que la noche no acabe y que no vengan mas los días, esperando el fin, me encontré abriendo la puerta de la casa a una desconocida que preguntaba por mi hermana. La hice pasar amablemente, y mis ojos brillaron al sentir mi mente imaginando actos sangrientos, la mire a los ojos y de una cachetada brutal y ebria la estrelle contra una de las paredes, se desplomo como una paloma herida. Inconsciente la lleve a mi cuarto y entre temblores y lagrimas, tome un trago y me sentí dentro de una película de terror.
Era linda como una flor, su boca entreabierta me recordaba la inocencia, su cuerpo delicado, inerte me invitaba a las mas aberrantes vejaciones, termine encerrándola en el baño. Fui por otro trago y cavile en que mierda estaba haciendo... pero no había vuelta atrás, tenia miedo a lo nuevo pero también estaba excitado por el momento, empecé a sonreír como un loquito, enterré mi cara entre las manos y grité eufórico, como una hiena, como un animal degenerado.
Escuche sus gemidos, estaba despertando, tome un cuchillo de la cocina y fui decidido a verla. Al abrir la puerta me miro a los ojos, lloraba y tenia un hilo de sangre en la cara que la hacia mas hermosa. Era tan delgada, tan delicada, su piel inocente me invito a dañarla y me arrodille a su lado y la apuñale repetidamente en las piernas y le hice cortes en los brazos, su carne se abría hasta los huesos, me sentí como quien corta un cerdo. Mi silencio y sus gritos me hacían empezar a odiarla. De pronto se desmayo y yo seguía apuñalando, la levante del piso y la senté en un sillón, me sentía ansioso, no sabia que hacer con la chica, la odiaba, fui a la cocina, herví agua en una olla y se la vacié en la cabeza, despertó entre alaridos y piel arrugada, mas rosada de lo normal, sus cabellos humeaban. Con ira acumulada la empecé a morder en el cuello, en los hombros, su piel se me quedaba entre los dientes, su sangre era ácida, horrible, metí mi lengua en su boca y la bese. Luego termine de matarla, cortándola en trozos. La coloque en la refrigeradora.
A dos días de su muerte empecé a sentirme bien, ahora se que gozo al ver sufrir a la gente feliz, quería darles horror a aquellos que no lloraron como yo, los maldije dentro mío, tengo que cazar, necesito encontrar a mas gente, hacerlos sufrir, es su turno de conocer el otro lado de la vida, es un vicio, no se que mas hacer, me tienen confundido esas carnes refrigeradas, pero necesito traer mas gente a la casa, he matado y quiero mas, quiero estar en paz.
No le deseo felicidad a nadie, y voy a matarlos a todos.





