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viernes, junio 02, 2006

Róbalo a ese cunchesumare



Era santo de Carnal, mi pata. No tenìa muchos patas el flaco, asì que nos invitó a Cèsar y a mì a su casa a tomar unas cervecitas jugando timba. Su casa quedaba por el Rìmac nos dijo, por Pizarro, como yo había vivido de niño por ahí creì que no serìa tan jodido, hay que estar con los ojos bien abiertos nomás. Cèsar vino a mi jato y chapamos la combi a Pizarro, estaba en construcciòn la mencionada avenida así que las combis se fueron hasta alcàzar los muy conchesumadres. En ese tiempo César y yo teníamos las grenchas largas, el quería parecerse al flaco de Illya Kuryaki y yo me computaba metalero. En el rímac no aceptan esas mariconadas pues, lo sabía en ese entonces pero no creí que pasaría nada raro. Tuvimos que latear como 15 cuadras para llegar donde Carnal, y la cuadra de Pizarro estaba bien metida, no por donde vivía yo que era por la Republicana, èste cabròn vivìa en una zona de Pizarro donde no hay casas sino todas son quintas y hay como diez mandriles descamisados en la puerta de cada recinto. "Chuchasumadre ya nos cagamos" pensaba mientras hablábamos cuantas chelas le llevaríamos a Carnal. Comenzaron a silbarnos juit juiu, como si fueramos unas flacas caderonas, nos gritaban piropos como los grandes pendejos que son, y faltando un par de cuadras para llegar a la jato de Carnal, pasamos al lado de un grupito de estos simios degenerados y un panzón medio ebrio con olor a olluco me agarra del pelo y me zamaquea pa´ca pa`lla pa´ca pal´la, mientras todos se carcajeaban y Cèsar miraba atònito y algo asado "oe ya déjalo causa, no seas abusivo pe" pero el puerco èste seguía y yo con el ceño fruncido, impotente y avergonzado balbuceaba "au conchetumare, au mierda, suelta pues mierda, conchetumare suelta!" Pero nada, y así pasó un nefasto minuto, hasta que sus broders los mandriles le dijeron "ya déjalo huevón" y me soltó y yo en mi impotencia decía en voz baja "conchatumare me dolió mierda" y el cerdo malparido recién se da cuenta que le había estado mentando la madre y quiere sacarme la mierda, pero Cèsar y yo lo veíamos siendo sujetado por sus patas, calmándolo.
Llegamos a la casa de Carnal, entre mi vergüenza y la incomodidad de César, y Carnal que no se enteraba de nada, salimos a comprar una jonca de chelas y con miedo regresè yo casi traumado al humilde hogar de Carnal, jugamos cachito y le hicimos trampa al santo para que se emborrache como debe ser, yo no quería tomar, sólo pensaba en que se acabe la chupeta e irme a cenar con mi negra. Necesitaba una cerveza pero no ahí. El imbécil de César también se emborrachó y salimos por un jonca más, se les picó el diente a estos trolos. Antes de las 7PM le dije a César para irnos y Carnal estaba que se quedaba jato, mientras se ufanaba de su colección de CDs de salsa, todos piratas.
Salieron tambaleándose detrás de mí como se ve en las caricaturas a los borrachos, yo estaba pendiente de los alrededores, por ver si saltaba una rata y me mordía el pichingo, cualquier cosa podía pasar. César y Carnal gritaban y se reían como hienas y yo sonreía condescendientemente para no mostrar mi nerviosismo. Carnal nos despidió en la reja de la quinta y se fué a dormir un sueño pesadísimo, César y yo caminamos dos cuadras para conseguir una avenida por donde circulen taxis o combis para salir de ahí, aunque sea irnos a la mierda pero irnos al fin y al cabo de ahí. Fué entonces que ocurrió. Mientras César se apoyaba en las paredes y se tropezaba con los postes, un gordo y un negro se nos adelantaron por el costado, mi mirada atenta los disuadió talvez de intentar robarnos en el acto, pero se cuadraron a esperarnos en la esquina de la avenida que nos llevaría al edén en ese momento. "Camina bien pues cojudo, nos van a robar no ves?" . Y él no se daba cuenta: "Acá no roban huevón, tas traumao".
Llegamos a la esquina y cruzando la pista para tomar la combi, en media pista a estos chuchesumares se les ocurre venir a robarnos, lo agarraron entre 4 puntas mas a César y a mí ni me miraron, todo corría a mil por hora y veía a pirañas salir de todos lados y yo gritaba como puta con serenazgo "auxilio! socorro, tan robando tan robando, dejalo pues conchetumare!" No sabía si largarme corriendo o agarrar a correazos a esos hijos de puta, mi vista lograba capturar imágenes distorsionadas por la adrenalina, tías desde sus ventanas asustadas, otros huevones riéndose del chongo en plena calle, señoras cerrando las rejas de sus farmacias y bodegas, César con las manos en los bolsillos casi inerte gritándo como si le estuvieran metiéndo el dedo "AAAAAAAAAAahhhhh aaaAAHHHhhhh!, ayúdame huevón"
De un momento a otro, se llevaron su reloj, su billetera y huevadas de sus bolsillos, los ví alejarse a paso calmado con una concha mas grande que la de Azucena del Río, me acerqué embalado donde César y le dije párate huevón vamonos de una puta vez, los taxis no paraban, y nosotros caminabamos apenas con visión, y César aún ebrio podía caminar dos pasos y se caía. Ví a una combi acercarse, y lo dejé a César levantándose de la vereda, paré la combi y frenó porque no sabían nada del chongo. Mientras subíamos, veo que otra vez los hijos de puta choros de mierda venían embalados donde nosotros, dije "ni huevón" y me subí, lo esperé parado y César trepa y un mandril le agarra de la chompa y no lo quiere dejar subir, lo jala y lo jala, un forcejeo extraordinario, hasta que el cobrador se dejó de huevadas, chapó su fierro y comenzó a repartir golpe. Lo ví sentado a mi lado ahora, ensangrentado, vomitó un par de asientos, la mayoría de pasajeros se bajaron y llegamos a 28 de Julio porque el cobrador ya no quería que le llenen de ají de gallina con cerveza el vehículo.
Tenía que llegar donde la negra que me estaba esperando en el bar. Embarqué a César a su jato en un micro grande, el asintió con la cabeza, no sé si fuí irresponsable pero estaba todo podrido y necesitaba alejarme de toda la mierda del día. Mi negra no me creyó nada y se amargó conmigo por la tardanza. La vieja de César llamó a mi vieja para decirle que no lo ande llevando a sitios peligrosos, y César andaba empinchado al día siguiente en la U, quien sabe porqué. A Carnal ní a sus CDs de salsa los ví más.

15 comentarios:

digler dijo...

mielda que tal aventura, pero son cosas de esta lima hedionda pues, ni modo

reds dijo...

me cuadraron una vez con "chumbo" y otra vez entre tres puntas que bajaron de una combi, es una sensacion bien fea de impotencia, de que te quiten tus cosas, si tenia un cuete les metia bala sin asco...buena historia, se nota que conoces la Lima...

diego dijo...

ala que fea nota, lo peor es que uno borracho se siente dueño del mundo y que no le va a pasar nada en ningún lugar...

Carlox dijo...

leyendo tu post he recordado que me he salvado varias veces de líos semejantes.

ya no cometo imprudencias de ese tipo, debe ser la edad.

saludos.

Alves Reis dijo...

Recuerdo que me invitaron a un pub en el Rimac, se llamaba el “Bombardon” lo mas “exclusivo” del distrito, era mas feo, era una casa acondicionada para chupo-disco-trampear-stonearse-y de mas………….a la salida, vimos mas broncas callejeras,………….después el “Soda” (fanático de Ceratti), nos llevo a un tío que vendía sanguches toda la noche (Gastón, tienes que ir por allá!!!! Vendía unos panes con lomo y con esa cebolla china que es blanca y que parece transparente, no se como se llama)…………bueno a eso no iba………….mis respetos pal Rimac…….mejor si no voy pa´lla…..

sapel78 dijo...

Ke wena historia jaja ! a mi me pasaron un moton de huevadas de choborra , pero por el rico rimac ni cagando voy.... ya no chupo mas asi hasta qdar hasta las huevas son epocas q uno va superando.

Fuego Negro dijo...

jajajaja...algun dia pondre en letras mis desventuras en el caballo loco del alcohol,en esos paisajes lisergicos donde confieso,en mas de una ocasion,tropeze con camas desconocidas y me deje ganar mas de una batalla

salud

PELOPONESO dijo...

buena cronica, me he matado de risa. saludos

Cinder dijo...

una locura, pero todo puede suceder en esta lima gris, a me han robado un par de veces, pero felizmente nunca pasó a mayores, tu historia esta muy buena!

Laura Hammer dijo...

Bueno, yo me traumé con tu historia...A veces el Perú apesta, no?

elequiz dijo...

que miedo carajo, pero asi es limonta y nicagando ir por eso lugares o que carnal sea mas conciente pes y noslo haga ir por alla... ni la tomberia anda pro ahi y uds van jaja q buena historia!!!

chicamigraña dijo...

Una vez cuando estaba mocosa, 14 años y justo era mi cumple, a mi hermano y a mi nos cuadraron, yo corri y dejé solo a mi hermano (me lleva 9 años) y cuando volvi a mirar lo rodeaban unos 8 patas que no pasaban del 1.62 porke mi hermano con su 1.75 sobresalia y el pobre gritaba "no le hagan nada a mi hermana" y cuando llegue al parque de la bandera vi a mi hermano correr hacia mi pero es corto de vista y no me veia y yo gritando para que supiera donde estaba yo. Cuando se acercó al pobre le habían roto la nariz y estaba todo ensangrentado. Eso es algo que nunca me voy a olvidar.

Hugo dijo...

Buena crónica... mas que buena, es un recontra cague de risa.
Pero aclara algo, tu pata, César, a cuál de los dos flacos de Ilia Kuryaky se quería parecer, porque Spinetta sí que tira para cabro.

Dragón del 96 dijo...

El ají de gallina es mi plato favorito... era, creo.

Peppermint dijo...

Soy del cercado de Lima, y nunca me pasó nada parecido. Creo que la razón se debe a que al ser del'barrio' se desarrolla el ojo clínico para ver en qué zonas se puede entrar y con qué gentes se puede hablar. El centro siempre me gustó (al margen de toda la podredumbre y la marginalidad de algunas personas), el centro tiene un aire que otros distritos no tienen. Puede que sea por su vejes.