
Salía con Mibroder y Micausa a hacer unas gestiones en el centro de la ciudad, caminábamos hacia la Av. Arequipa para tomar el colectivo, me llamó la atención ver a un tipo flaco, pelado y pálido como el hielo, usaba bermudas largas y pegadas a las piernas, tenía puestas unas botas que le llegaban casi a las rodillas, y un polo blanco con no sé que signos dibujados en rojo, su cara huesuda y su piel blanca combinadas con la pelada al ras, le daba un matiz de odio al tipo.
Pasó junto a nosotros, y por más que les dije a Mibroder y Micausa que parecía un neonazi, el par de huevones me preguntaron "porqué?". Esperamos el colectivo, subimos en uno, y a las 3 cuadras lo volvimos a ver, por joder, le grité desde el auto "Nazi de mierda!" y él levantó la cabeza, andaba cabizbajo, y miró el carro, mientras nos cagabamos de risa de lo perplejo que había quedado el huevón.
No pasaron ni cinco segundos y el semáforo nos paró en la siguiente esquina...
Volteamos a ver al flaco y venía corriendo hacia nosotros, nos miramos entre nosotros, el chofer murmuró nervioso "Conchesumáquina...", sabíamos que el cabrón venía con intenciones de sacarnos la mierda, así que bajamos del carro uno tras otro y lo esperamos, él bajó la velocidad, talvez atemorizado, pero cuando estuvo cerca sacó una cadena de uno de sus bolsillos y nos empezó a aporrear, hablaba con dejo español, apenas se le entendía, me hervía la sangre y empecé a devolver golpes, entre los tres lo tiramos al suelo y lo dejamos inconsciente a punta de puñetes torpes pero iracundos. Lo subimos a un taxi, desmayado, Mibroder lleno de rabia por su nariz sangrante le dió un par de golpes de puño en el estómago al neonazi ya inconsciente. Lo llevamos al sótano de Micausa, que es aficionado a las usanzas sádicas medievales, tiene un poster de Torquemada junto a su cama. Lo amarramos y lo dejamos ahí durmiendo. Nos fuímos a asear y fuímos al centro de la ciudad a hacer nuestros asuntos. Para cuando regresamos, el tipo estaba gritando desaforado, fuera de sí, pedía que lo ayuden, que lo habían secuestrado y que lo iban a violar como a una puta, repetía "Coño!... Puta madre!... coño!" y nosotros lo mirábamos como quien mira una obra teatral. No sabíamos como darle una lección a este nazi hijo de puta, no es que fueramos judíos ni que odiaramos a los neonazis pero a mí me encantaba dar leciones hasta a la gente buena, y éste era un hijo de perra malvado, talvez metiendole una rata muerta en el recto aprendería lo que no se le debe hacer a las demás personas solo por ser de otra raza. Le quitamos las botas para empezar la tortura con sus pies, tenía una "Cruz de hierro" tatuada en la planta del pie derecho, el muy hijo de puta estaba acostumbrado al dolor. Micausa sacó un alicate y empezó a tirarle del pulgar del pie derecho, y Mibroder como un orate, le daba de correazos en el rostro, mientras el neonazi gritaba que Odín lo ayude y que eramos una raza cochina y mezclada "... mestizos asquerosos, inútiles sudacas! basura del mundo!" bueno yo no actuaba, solo miraba, y recordé un cuento que había leído una noche, donde un pueblo torturaba a unas flacas demoníacas con imágenes de Cristo encerradas en una cueva sin poder salir, y se apareció la Vírgen María, las convirtió en golondrinas y al pueblo explicó que no hay que joder a nadie por su credo, raza o lo que fuera. En conclusión, el neonazi tenía todo el derecho de discriminar a quien quiera, ese no era nuestro problema. El flaco perdió el conocimiento cuando perdió el pulgar arrancado, y Mibroder seguía con los correazos sobre la cabeza inerte e inerme del español. Les pedí que se detuvieran y les hice entender que el hijo de puta podía ser racista si quería, que lo desataramos y aventaramos al basural de la esquina, como la vírgen María hubiera querido. Nunca más lo vimos, talvez regresó a su país, tuvimos piedad del pobre desalmado, esta vez.
Yo me quedé con su pulgar, lo cenaré esta noche.