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domingo, setiembre 17, 2006

¡Me lincharon!


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Mi esposa y mis dos críos andaban cochinos y hambrientos en mi cobacha, allá en el cerro. Cuando vine hace dos años de Huancayo, no creí que la vida sería tan difícil en la Lima serrana. Mi calatito tiene 5 años y anda con el picingo al aire por las escaleras del cerro, lleno de tierra. Mi mujer llamada "La Roja" por su pelo infernal y colorido me exigía anoche un poco de dinero, sopa, fideos, caldo de caca aunque sea, agua para bañar al niño,"aunque sea lo bañamos con la sopa misma, pero dame agua, dame algo cabrón!"
Esa noche dormí triste, me consideraba un perdedor, un huevonazo que no sirve para nada. Mi cara mestiza, mis rasgos indios eran el punto de quiebre entre la igualdad y la discriminación, mi educación paupérrima era tan lamentable como mi cabeza en el inodoro, mi amor por mi familia era tan lindo como esa canción de Kamakawiwo Ole, los amaba pero no había plata para mantenerlos, había sido un error venir a Lima, todo el país está en decadencia, y los indios no tenemos chance en este país sudamericano que es tan racista como la Alemania nazi, eso sí lo sé.
Decidí esa noche, junto a mi Roja en la cama aguantando mis lágrimas de impotencia, salir al día siguiente a robar algo, cualquier cosa, no tenía mas chances, no aguantaría mi calatito un día más sin su sopa de fideos y papas podridas de La Parada, ni mi Roja me dejaría entrar a la casa a abrazarles si no conseguía chamba.
A la mañana siguiente salté de mi cama con los nervios mordidos, los ojos tan abiertos como los tiene la preocupación, mi cabeza no pensaba, sólo se dejaba llevar por mi cabeza. Salí a la calle y ví a mi chamaquito en calzoncillo, lleno de tierra jugando con un carrito de plástico sin ruedas, y quise lo mejor para él, "yo no importo" me dije.
No sabía robar, no sabía empezar a robar, y caminé a otro cerro mas "ficho" relativamente. Después de estudiar un toque una casa de quincho, de la cual ví salir a una pareja vestida como para ir a un verdadero trabajo, esperé un par de horas, entre dandome valor y asegurandome que no regresara nadie. La pareja trabajadora se había ido, tenían pinta de provincianos también, pero tenían chamba, talvez sabían hacer algo útil, no como yo, un pobre huevón sin educación y con una familia ávida de comida y futuro. Eran serranos prósperos sin duda, pensé. Sin duda los frutos de su chamba estaban dentro de esa huevada de quincho que tenían por casa. Entré sin titubear, mordiendome los labios y sin mirar a los costados, de un par de saltos me metí adentro, rompiendo la calamina que hacía de techo y una vez adentro pude ver el televisor con un aparato plomo largo que yacía encima de él, tenía varios cds encima y se llamaba HI-TECH.
No tenía ni mochila para guardar las cosas (mas huevón), mientras desenchufaba los cables para llevarme al menos esos dos aparatos (la tele y el HI-TECH) y venderlos, escucho una puerta detrás mío, al voltear había una anciana en polleras, llevaba el pelo trenzado, era una familia de serranos... como yo (ahora lo sabía). Tenía un cuchillo de cocina, fácil estaba cocinando (que mala hora para venir a robar) Empezó a gritar como degenerada y yo quise abrir la puerta de la calle y así escapar, mi corazón latía a mil por hora, estaba asustado y pensaba cuando era niño y apaleaba a los cuyes para que se junten. Afuera me esperaban, de todos lados venían vecinos, ante mi sorpresa me dieron con palos y con fierros, en el suelo a patadas me agarraron en las partes mas sangrientas, mis ojos llenos de rojo, me hicieron pensar en Mi Roja, me jalaban el pelo las cholas en pollerasy me escupían, sus esposos, a los que llamaba cholones, se la daban de machos y me daban de patadas en la cara. Quedé inconsciente, no recuerdo más hasta cuando desperté amarrado a un poste en esa misma calle, me ví desnudo, mi pichingo encogido mostraba temor, los perros chuscos ladraban, las caseras del cerro me insultaban y me tiraban cachetadas, tenían miedo de hacerme daño, pero sus maridos "los cholones" me daban de patadas como si les hubiera hecho daño a ellos mismos. Habían dos camionetas de la policía a unos metros pero los tombos estaban fumando, y no tenía yo fuerzas para llamarlos en medio de tanta masacre, luego de 10 minutos se acercaron, sacaron a los lugareños y me tiraron los cigarros, me desataron y del cabello me jalaron a su camioneta, sentí golpes en mi nuca y espalda. Pensé en mi familia huancaína... estarán decepcionados.
Después de seis horas me dejaron ir de la comisaría, al llegar a mi casa desnudo, mi mujer se cagó de risa de mí y mi hijo lloraba al verme gritando sin saber porqué, pobre niño conchesumadre, me duché, y Mi Roja me gritó nuevamente diciendome que mañana tenía que conseguir trabajo, que me deje de huevadas. Yo soy diferente, yo no chupo, yo no le pego a mi mujer en el cerro, no voy a polladas ni violo a las hijas recién nacidas de mis vecinos, yo día a día busco chamba.

17 comentarios:

Diva dijo...

Qué lamentable la verdad! Así como ésta, hay millones de historias en el mundo!

Cuántos robaran por este mismo tema no? Por la desesperación de que sus hijos no tengan qué comer. Triste.

PELOPONESO dijo...

asi es loco, parece gracioso pero la necesidad hace miercoles a la gente
saludos

Dragón del 96 dijo...

Muchas veces no queremos comprender lo que hay detras de las historias de estas personas, vemos solo sus acciones y los juzgamos por ello.

Slaudos.

Pripilas dijo...

Hay tantos que merecen ese castigo y algo mas, pero generalmente paga pato el necesitado. Esa es nuestra realidad

Tatun Muyin dijo...

No me habia puesto a pensar desde el otro lado, lamentablemente es imposible individualizar el crimen y se les trata a todos por igual, aunque al final robar es robar, no importan las circunstancias.

El Paki dijo...

Miles de casos así no?

Sólo dos cositas, al relato dramático, original, pero a la vez medio irónico (cómo un huancacíno sin instrucción pudo haber escuchado y entendido la letra de "Somewhere Over The Rainbow"???), dos cositas para darle más verosimilitud:
1. "Covacha" se escribe con "v"
2. ¿Cómo se pudo "duchar", si no tenía ducha, ni agua?

Pero por lo demás el relato está mostro.

Saludos

Psiquiatra Peruana dijo...

Es la triste realidad peruana: la desigualdad. Ojala la sociedad peruana esté cambiando y los peruanos nos tratemos con igualdad.
Mensaje: si tienes una empleada del hogar, trátala como lo que es, la Sra. o Srta. que gracias a Dios hace lo que tú no quieres hacer y por eso hay que estarle agradecidos!! que coma lo mismo que tú comes, que su cuarto sea bonito y habitable. Págale un seguro, asígnale un horario justo de trabajo. Recuerda que es tu empleada como yo lo soy del hospital, y no tu ESCLAVA.
Chinasky, el mensaje no es directamente para ti, sino para TODOS.

jclicious dijo...

Que barbaridad :( Muy triste la verdad.

kalner dijo...

ese hubiera sido un espectaculo digno de presenciar...

alfredo dijo...

los comentarios lo dicen todo

me llama la atencion las correciones..

cheqa dijo...

me ha dolido el alma y el corazón...
y yo que pretendo no perder mi ingenuidad y creer en la humanidad!

abrazos solidarios desde mi cheqa..

Fuego Negro dijo...

la necesidad tiene cara de hereje.....siempre es un placer recorrer tus letras impregnadas con olor a calle y con la sorpresa intacta de los que miran el mundo sin entender.....y eso es bueno,no hay peor calamidad que la certeza,hermano
tu blog y tus relatos estan cada vez mejor.....me encanta esos rescates,en este tiempo donde parece que la poesia solo deberia hablar de flores de plastico y de amores rotos,encontrar letras descarnadas que chorrean sangre es un remanso....sera que me voy volviendo oscuro o estoy cada vez mas cinico...pero de3jame con la realidad que lo otro me lo invento

SALUD,HERMANO....Y MAS QUE SUERTE

digler dijo...

saber que detrás de cada linchamiento puede haber una historia como esa...

al menos no les dió por prenderle fuego, cosa que se puso de moda hace un tiempo

Kat dijo...

quedé atónita...

NYStreet dijo...

¿Robar es robar? ¿no importan las circunstancias? tu historia me ha hecho acordar a la pelicula Ladron de Bicicletas de De Sica. Siempre hay dos lados de la misma historia...y tal vez la mejor historia es la del acusado.

Anónimo dijo...

vaya huevonazo !!! busca trabajo WEBAS y buscate otro cerrito a otro lao pa vivir..
WEBÓN

Anónimo dijo...

buenisimo el relato, pero no te voy a negar que me has hecho cagar de risa con ese lexico tan achorado jeje.