
Recuerdo que hace años, cuando era chibolo, una prima de mi vieja, Doña Erika, vino a cuidarnos a mí y a mi broder, ya que mis viejos se iban de segunda luna de miel, aunque no la conocíamos mucho, sabíamos que a sus hijos los criaba a chicote limpio y si se orinaban en la cama, al día siguiente les hacía sentarse sobre ladrillos calientes, vieja perra ahí! Era una vieja tremebunda medio tanquetona parecida al padrastro de Harry Potter, incluso tenía los bigotes y todo, había vivido muchos años en Alemania. Muy pata de mi vieja pero a mí y a mi broder nos trataba peor que puta mal pagada, una noche me pidió que porfa le haga measajes en sus tobillos antes de que se quede dormida, puta de amable la sobeteé y a la noche siguiente igual, me pidió que le caliente las pantorillas con mis manos embadurnadas en aceite de oliva, media rara la vieja fetichista, se relamía los labios con los ojos cerrados mientras le sobaba sus camotazos, y al día siguiente ni un propinón, ni un besito al pelado, mas bien me decía que me bañe, que olía a perro callejero, o al menos que no me acerque a ella, perra ahí! Y de ahí todo el día andaba jodiendonos a aprender a tender la cama como en orfanato, o a pelar las papas como se debe, o a trapear el piso con el rabo, putamadre nos tenía secos a mí y a mi broder la vieja tanqueta... siempre mirándonos feo como si fueramos la causa de su estreñimiento, solíamos reírnos con mi broder en la puerta del baño mientras la vieja cagaba, tenía el rabo cerrado y gritaba UUUiiiiiii!!! Uiiiiiiiiii!! como puerco en camal, gritaba, gemía, parecía que gozaba la puerca, pujaba tanto que parecía que se había encerrado con Balán Gonzalez... puta mejor ni hablo del hedor tan horrible que fácil si olías esa huevada te daba cáncer al pulmón.
Y así jode y jode todo el santo día, nos miraba con esos ojos azules penetrantes llenos de odio, acusandonos de todo, y si la mirabamos fijamente nos mostraba los dientes como un animal, la mamá de Manimal se computaba... tenía dientes diminutos pero parecía que tenía cien, puta salíamos corriendo de miedo, y la vieja se despanzurraba satisfecha.
Esta vieja que se parecía a Mamut, se había acostumbrado a que le frote las patas todas las noches, decía que había que trabajar para comer, y mi nueva chamba era sobarle sus piernas varicosas para comer garbanzos, trigo y toda la comida de mierda que preparaba, pa concha de postre había quaker, vieja malagracia ahí!
Me dijo que talvez me compraría una bolsita de chocomel si le sobaba los ollucos de sus pies que mas bien parecían higos, todos morados y arrugados, puta y olían a queso gruller, pero quería chocomel así que a chambear nomás...
Me tiré varias noches sobandole los entrededos con requesón y al día siguiente no había chocomel sino quaker con quinua, la muy hija de munra incumplida encima. Puta me harté una noche y mientras se quedaba dormida, en vez de aceite de oliva le embadurné las patas con achiote y culantro apimentado, mientras en la cocina se iba poniendo a punto mi pachamanca a la olla... una vez que esta vieja hija de Satanás se quedó jato, me traje una presa de chancho apachamancado, una tazita con mote, y me senté a sus pies a seguir sobandola, luego le dí un mordisco al chancho, me metí un par de motes a la boca y acompañé con sus ollucos moraditos y jugosos, la vieja dió alaridos del infierno, y yo ni la miré y seguí tomandola de guarnición para mi pachamanca, la vieja comenzó a darme de puñetes en la espalda pero yo tenía ganas de una buena jama así que ni me inmutaba, la vieja iba perdiendo fuerzas, y sus higos sabían deliciosos, le tiré algo de sal en las pantorrillas y me tragué sus várices cual hilachitas de pollo.
En eso llega mi broder con Ratasaurio (mi doberman) ladrando para que le invite un poco de mi cena, le arranqué de un mordisco una teta a la vieja y se la escupí al suelo y así dejó de ladrar y empezó a comer... y así todos felices comiendo perdices.